Ya cada vez se acerca más la fiesta de todos los santos, y con su cercanía también hacen su aparición las historias de miedo como usualmente las llamamos. Esta es una historia recopilada por margarita Suárez Castañeda en el Libro Zaragoza: Ecos de mi Tierra.
Los ancianos contaban que en tiempos de la revolución enterraron a mucha gente en la parte de arriba del pueblo de Zaragoza. Ya cuando caía la noche, sólo las sombras deambulaban por ese lugar, ya que las personas normalmente lo evitaban. Se decía que por ese lugar aparecía la figura de un hombre que no tenía cabeza.
Una tarde lluviosa y fría, de aquellas que no importa cuánto te tapes, sabes que terminarás mojado si sales. Estaba un borracho cavando cerca de la vía. Las personas que pasaban le preguntaba que estaba haciendo, el contestaba que el hombre sin cabeza le hablo para decirle que en ese lugar encontraría algo interesante.
Las personas se reían de su contestación. Así continúo él su labor y los mirones se fueron alejando.
Ya de madrugada, cuando se le habían bajado las copas, encontró algo y ciertamente fue interesante, aunque no fue un tesoro. En el fondo de esa zanja se encontraba una calavera que parecía reírse a carcajadas, el hombre dio aviso a las autoridades y se le dio sepultura.
Nunca más fue visto el hombre sin cabeza en ese lugar junto a las vías.
Suscribirse a:
Enviar comentarios (Atom)
No hay comentarios:
Publicar un comentario